—Christian, estamos realmente agradecidos por tu amabilidad. A partir de ahora, solo danos una orden y haremos nuestro mejor esfuerzo sin dudarlo —dijo sinceramente Adán y Luciano. Christian no solo los vengó en esta ocasión, sino que también se convirtió en su superior directo. En público y en privado, sin duda se someterían a Christian.
Christian negó con la cabeza con una sonrisa. Luego, con una expresión reflexiva, como si de repente hubiera recordado algo, dijo: —Sin embargo, hay algo que n