—¿Qué está pasando? —Lorenzo se volvió sorprendido y aterrado. No podía creer que Christian tuviera armas ocultas. Cuando finalmente reaccionó, las agujas de plata ya estaban demasiado cerca.
En ese momento crítico, no le importó su prestigioso estatus como el joven señor de la familia Rivera. Se lanzó al suelo y rodó varias veces en rápida sucesión, esquivando por poco los ataques de las agujas de plata. Aprovechando esta oportunidad, Christian aceleró y, como un rayo, lo alcanzó en un abrir y