Capítulo 24.
Olvidando por completo cualquier otra idea que teníamos para la noche, Julian y yo nos apresuramos a salir del restaurante para seguir al miembro de la manada que había venido a interrumpirnos, el cual en un coche nos llevas el centro de la manada, cerca de la alcaldía, donde aparentemente tenían al invasor.
Al inicio Julian intentó impedir que yo lo acompañara para ver al invasor, pues lo consideraba demasiado peligroso, pero yo decidí insistir.
No quiero sonar paranoica, pero cualquier cosa