Horas más tarde.
Palermo - Italia.
—¡Noooo, por favor Sophia no me dejes! —gritó con fuerza Alessandro despertando en medio de una habitación de hospital, llevó la mirada a su alrededor sin comprender lo que estaba sucediendo, su cuerpo se encontraba conectado a diferentes cables, sentía como su piel se sentía caliente debido a la transfusión de sangre.
La luz blanca golpeaba con fuerza sus pupilas, ver nuevamente a su esposa y sostener en sus brazos a su pequeño hijo era lo único que deseaba