Sophia dejó caer su cuerpo sobre la cama, el llanto la impregnaba, nuevamente recorría su cuerpo aquella extraña sensación que sentía el día que estaba al borde de lanzarse del puente, y no era para menos, cuando pensó que todo iba a mejorar, todo empeoró.
El hecho de que aquel embarazo hubiese sido fallido fue su peor condena, Alessandro la culpaba, y ella sabía que no había poder humano que lo hiciera cambiar de idea, en lo poco que había conocido a su esposo sabía muy bien que podía llegar