Mundo de ficçãoIniciar sessãoLa música volvió a cambiar y la gente prorrumpió en vítores de emoción.
Reyona se echó instintivamente hacia atrás ante el hedor a aliento rancio y al alcohol que desprendía el hombre calvo que tenía delante. El hombre lo interpretó como una invitación y se dejó caer en la silla frente a ella. Reyona miró hacia la barra y vio







