-Siempre queriendo darme ordenes- Aventó la copa de vino hacia Lyaus fallando notoriamente por mucho, la copa rodo y quedo en los pies de Selini - ¡Darme órdenes a mí! ¡en mi castillo!...- grito y se detuvo, pareció calmarse un momento – Déjenos solos- Movió la mano indicando que se retiraran las mujeres y sus guardias.
-Ya está, apúrate y dime a que viniste, para que te retires lo más pronto posible-
-Tengo una pista sobre donde puede estar la última bruja- Lyaus fue directo al grano.
-Eso no