Los hombres se encontraban reunidos en una asamblea que al parecer era para tener una sede física de los taxis, pues hasta ahora habían estado funcionando clandestinamente, por eso al ver al detective allí se sintieron algo intimidados.
Uno de ellos se erigió como la voz de todos y dijo:
— Buen día señor, le aseguro que todo está en orden ya llenamos los estatutos que pide la ley y ya tendremos sede física— señaló hacia un lugar donde se veía la edif que el hombre decía.
— Me imagino que sí,