En la mañana siguiente, Lisa había despertado por culpa de unos gritos en el pasillo. Había dormido cómodamente en la habitación del hospital, se sentía molesta por culpa de todos los gritos que había en el pasillo.
Ligeramente nerviosa se levantó de la cama, estirándose mientras hacía una pequeña mueca de frustración. La puerta de la habitación del hospital se abrió cuando Nick entró en ella, con una expresión de molestia sobre su rostro y sobre todo evidentemente cansado.
—Tenemos que hablar—