Cap°31
Una vez fuera del alcance de Maximiliano Tanying coloco sus manos en su pecho con la respiración entre cortado voltio a mirar hacia las escaleras, faltaba unas horas para que amaneciera el frío de la madrugada hizo que la joven se estremeciera de pies a cabeza. No podía dormir en alguna otra habitación ninguna tenía cobijas cuando había recorrido hace unas horas atrás con la intención de encontrar sus cosas todas las habitaciones estaban sólidas y fría. Lo peor era que tampoco sabía a donde guar