Mundo de ficçãoIniciar sessãoTuva Eke vio como sus hombres se tensaron en cuanto la menuda mujer lo tomó como rehén. Sin embargo, con una señal los detuvo, pues sabía que se metería en un gran problema si le ponía un solo dedo a la guerrera, si un solo cabello caía de su cabeza, Alimceceg lo buscaría debajo de las piedras para matarlo.
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