POV Gianna
Entré a esa habitación sintiendo que el alma se me desprendía lentamente del cuerpo.
Kurt fue el único que pudo entrar conmigo.
Me sostenía del brazo con fuerza, como si supiera que en cualquier momento iba a derrumbarme.
Y tenía razón.
Porque apenas crucé aquella puerta sentí algo horrible dentro de mí.
El olor era extraño. No era desagradable. No olía a sangre ni a muerte como imaginé.
Era peor. Demasiado limpio.
Como si hubieran intentado borrar cualquier rastro humano de ese lugar