Capítulo 42.
Intento no escuchar los sonidos de agonía de Alisson mientras seguramente le hacen las atrocidades más desagradables que pueda llegar a imaginar. Luego me queda de pie frente al balcón observando el nido de sangre que se ha hecho en la sala de la primera planta, viendo cómo en los ojos de los cadáveres se termina de ir la vida y cómo me he convertido en esto, aunque tal vez, no me convertí en nada, tal vez lo que en realidad pasó es que saqué a flote lo que en realidad soy, lo que vive dentro d