Alexandre
Nada se comparaba con la sensación que llenaba mi corazón. Volver a casa y encontrarme con Jaqueline era increíble. Aquello ya no era solo un penthouse de lujo, sino un hogar. El lugar donde quería despertar todos los días con Jaqueline a mi lado. Con su manera sencilla, ella no tenía idea del efecto que causaba en mí.
No era solo cuidado; era la paz que me traía, el calor silencioso que invadía los espacios más fríos de mi rutina. Quería que el mundo supiera que ella sería mi esposa,