Tomando la mano de su esposo Mariana se alejó por el pasillo para que esté camine rápidamente hasta la caja registradora, en las manos de Julián había dos ensaladas y más una bandeja de pollo empanizado ya cocido, pagaron la cuenta y regresaron al auto.
Antes de salir de la tienda, Mariana miro a su madre que no paraba de reír por algo que le hacía gracias, sentía lástima por la mujer que le había dado la vida porque era duro ver qué nunca cambiaría para poder aceptar que la vida no se trata so