PROMESAS ROTAS II
Mi corazón se aceleró. Habían sido dos besitos cortos en pocos minutos. Entonces tuve esperanzas. Enzo tenía celos. ¿Y eso podía significar que le gustaba yo? ¿O era solo el sentimiento de posesión?
Él había dicho que yo era un juguetito. Y los niños mimados no les gusta compartir sus juguetes. Eso no quería decir que les gustara el juguete. Era solo posesión. Egoísmo.
Nos quedamos un rato así, sin decirnos nada, pero seguramente con mil cosas que decirnos el uno al otro. Al m