ESTRATEGIA
En cuanto sacaron a Davi de la sala, el encuentro se dio oficialmente por terminado.
Pero yo no pude evitar concluir:
— Lamentablemente, Davi no puede dejar de ser tu hijo. Pero yo sí tengo cómo protegerlo. Y la forma que encontré para hacerlo fue desheredándolo.
Que se jodan los abogados que estaban presentes.
— No te creo, Enzo. Y aunque te creyera, me importa muy poco tu dinero. Yo solo quiero a mi hijo.
Me reí con sarcasmo:
— ¿De verdad crees que voy a permitir que vuelvas a pone