ANDREA
—Casi una semana. Hubo algunas complicaciones, pero los médicos han estado en observación por estos días—. David aprieta mi mano, como si intentara transferirme su fuerza a través de ese simple gesto.
Mi mente lucha por procesar la información. Una semana perdida, una cirugía en el bazo, un accidente que casi me cuesta la vida. Y sin embargo, aquí estoy, luchando por entender, para no dejarme caer.
La enfermera continúa con voz suave, intentando aliviar la tensión, pero sus palabras son