Dice y me da un dulce beso que, poco a poco se va transformando en más y más apasionado.
Sus manos comienzan a recorrer todo mi cuerpo y nuestras respiraciones se van agitando de manera demasiada rápida.
Hago una pausa y me separo un poco de él. Me toma unos segundos recuperar mi compostura y, todavía con la respiración un poco a, le digo:
- Espere aquí, señor Black –pongo mis manos en sus hombros y lo empujo hacia abajo obligándolo a sentarse de vuelta en la cama- ahora vuelvo, no me demora