Christie y David acompañaban al señor Thompson a la recepción, que se marchaba para estar con su esposa luego de haber escuchado el veredicto de los doctores, que les decían que los niños iban a salir bien, que no era nada serio lo que tenía.
—Yo estaré pendiente de ellos, no se preocupe mi suegro— decía David que llevaba a su esposa abrazada feliz de que todo estuviera bien.
—Papá, cuida mucho a mamá que no se mortifique y dile que ya mi hermano ve a la perfección y verás que eso la va a pon