Christian se apresura, a ayudar a Marta, con la caja llena de expedientes. Para luego colocarla encima de una mesa. Isabella lo mira, sin comprender, qué es lo que quiere. Su cuñada, Christie, se pone también ayudarla a acomodar todo.
—¿No dijimos que íbamos a organizar todo? —pregunta Isabella sin dejar de trabajar.
—Lo dijimos cariño, pero ahora es más importante mi tratamiento —contesta Christian sonriente.
—¿Qué tratamiento?
—¿Cuál va a ser Bella? El de la felicidad —dice Christie, qué ríe