—¡Bienvenida! —Los abuelos de Holly salen de la cocina con un delicioso dulce en las manos, Martha baja las escaleras con unos globos y sus hermanos salen de la sala para recibirlos.
—Gracias, no tenía que hacer todo esto, solo fue una hernia. —Holly creía que exageraban.
—Te amamos, y cualquier mínima cosa que pase en tu vida, será recordado y celebrado —responde su abuela con alegría y Ascher besa su mejilla, suena un teléfono y Ascher lo revisa.
—Muñeca tengo que irme, en serio lo siento, de