81. Los secretos de Sila
Sila sabía que había llegado el punto de decir también su verdad aunque no era algo fácil de admitir pero cuando iba a comenzar a hablar se vió interrumpida.
— Amor tu no tienes la culpa de nada, por años has vivido con el peso de mi error, de mi engaño y de haber apartado a nuestro hijo del hogar.
— No es así, yo también tengo responsabilidad por lo ocurrido solo que callé.
— ¿A qué te refieres?
— La que sacó a la niña de la casa, estábamos discutiendo y cuando fui por algo a la cocina all