Habíamos decidido tomarnos todo el día de ayer para pensar qué hacer y disfrutar de la noticia que aunque inesperada había sido la más hermosa que había recibido en toda mi vida.
Mateo y yo habíamos hablado de cómo decirle a Leandro que era un adulto incluso mucho más mayor que nosotros queríamos hacer los contactos él nos había esperado durante lo que parece ser muchísimo tiempo y creo que lo menos que él merecía era respeto.
Hacía ilusión pensar que el bebé que crecía dentro de mí tendría u