La noche transcurrió lentamente, Janet se convirtió en el centro de atención de las miradas, era innegable que a pesar de sus más de cuarenta años, se conservaba muy bien, su silueta era esbelta y su rostro bastante cuidado para su edad.
—¡Te sorprendió verme de regreso querido!
—Sí, no pensé que vendrías ¿a qué has venido?
—A ver a mi hija.
—Vamos, eso no te lo crees ni tú misma.
—Realmente no. Vine a ver a quien pensabas poner en mi lugar. Y veo que sigues tomando pésimas elecciones, c