AMELIA LEAL
El taxista aparca en el portón de la casa en cuanto se lo pido y me bajo discretamente, mirando con incredulidad la escena que se desarrolla justo delante, dentro del portón.
Mi madre está besando la mejilla de Guilhermino como si fueran amigos íntimos, él la envuelve en un abrazo y le entrega una carpeta con documentos.
¿Qué carajo está pasando aquí?
No tenía idea de que estaban tan cerca.
Se despiden y el hombre sube al taxi que lo estuvo esperando todo este tiempo, me escond