Brooke dejó pasar a Nacho dentro de su pequeño hogar y lo siguió hasta frente de la cama, el único mueble que había disponible para que pudieran tomar asiento, él no paraba de mirar las cuatro paredes que los rodeaban.
—Sé que no es mucho, pero no tienes ni idea de la tranquilidad que este lugar me brindó, fue el primer hogar que pude permitirme por mí misma, lo pude pagar gracias a mi trabajo en la librería —le explicó ella sentándose en el borde de la cama mientras hizo un gesto con su mano