Capítulo 126
De repente, ya no quería el silencio, ni siquiera el tranquilo. Navegué por mi biblioteca musical y seleccioné una canción que resonaba con el dolor silencioso en mi pecho. Una melodía suave y evocadora comenzó a emanar de los altavoces ocultos, y el ritmo delicado llenó los espacios vacíos de la ha