"Sylvia, ¿por qué has renunciado?".
Eso fue lo primero que preguntó Tristán al recibir la llamada, y la ansiedad impregnó la línea.
Sylvia respondió con calma: "No quiero seguir trabajando allí".
"No te creo. ¿Es porque Sonia te está dando más problemas?".
"No".
"Entonces, ¿por qué te has ido?".
Sylvia sabía que si no le decía la verdad a Tristán, el hombre seguiría persiguiéndola como un fantasma. Tras pensarlo rápidamente, dijo: "Bueno, ya no quiero trabajar en tu estudio".
"¿No q