Sylvia se despertó a la misma hora de siempre.
Como era sábado, no tenía ninguna prisa por despertar a Isabel y Liam. Preparó el desayuno con la Tía Tonya antes de ir a levantar a los niños.
Para su sorpresa, Liam ya estaba despierto y vestido. Estaba jugando con el pequeño cubo de Rubik que ella hizo a mano para él.
Al notar que Sylvia entraba, la saludó casualmente: “Buenos días, Mami”.
Sylvia le sonrió y le devolvió el mismo saludo: “Buenos días, Liam”.
Entonces, despertó a Isa