Liam preguntó:
—¿A qué hora cierra tu dormitorio?
Caprice respondió con franqueza:
—Las diez y media.
Liam miró su muñeca para ver la hora y declaró abruptamente:
—Te enviaré de regreso al dormitorio.
Tomada por sorpresa, Caprice tartamudeó:
—Yo... está bien.
Liam se volvió hacia ella y preguntó:
—¿Por qué no?
Caprice, evitando su mirada penetrante, explicó:
—Hoy es el cumpleaños de Piper y acordamos volver a casa sólo después de las doce.
Liam la miró fijamente, ap