John no pudo resistir el impulso de acercarse. Acortó la distancia hasta que su rostro cautivador estuvo a pocos centímetros del de Sherry.
Apoyada contra la pared, Sherry emitió una severa advertencia:
—Si me besas otra vez, esta vez gritaré pidiendo ayuda de verdad.
Ella se lamió los labios, contemplando la opción, y luego trazó delicadamente sus mejillas con un dedo, repitiendo la pregunta:
—Contéstame, ¿cuál es tu relación con Carl?
La calidez de su toque quemó su rostro. Sherry