Un crack llenó el aire.
Sherry fue empujada a la fuerza hacia atrás sobre la cama.
La mirada de John se clavó en la de ella con una actitud gélida.
—Sherry, ¿tienes que provocar mi ira todos los días?
Sherry se sorprendió; ella no había presenciado este lado de él en mucho tiempo.
Después de un breve silencio, una sonrisa tocó sus labios.
—Sí, prefiero enojarte. Te desprecio. ¡Espero que sufras por eso!
Su agarre sobre ella se hizo más fuerte mientras la miraba fijamente.
Casi