Sylvia salió del café y vio a Odell con Flint en el coche. La imponente presencia de Odell, junto con la adorable vista de Flint en sus brazos, atrajo fácilmente la atención de la gente. Sylvia se acercó a ellos y Flint gorgoteó alegremente mientras se acurrucaba en los brazos de su madre.
Odell le dio unas palmaditas en la cabeza y miró sutilmente alrededor de la cafetería, preguntándose qué le había dicho Lily.
Sylvia frunció el ceño y respondió:
—Solo estuve allí diez minutos. No pasó