Sylvia se levantó de golpe.
Flint estaba despierto y se había arrastrado junto a ellos en algún momento. Se acostó al lado de Odell y los observó con atención, siendo el niño adorable y juguetón que era.
Sylvia estaba encantada de lo adorable que era Flint y lo saludó con una sonrisa cariñosa.
—Flint, ven con mami.
Odell sonrió y se puso de pie para dejar sitio a Flint.
El pequeño granuja terminó arrastrándose sobre él. Se arrastró por su pierna como si estuviera saltando sobre un obs