John rio.
—Amo Carter, ¿estás seguro de esto?
Odell contestó:
—Por supuesto.
—Bueno.
John volvió a colocar los dados en la copa y los revolvió en la copa.
—Adivina.
Odell adivinó.
—Tres.
John levantó su copa.
Eran cuatro.
Sylvia se quedó sin habla.
Odell sonrió y la observó.
Le había pasado tantas veces que ahora estaba entumecida. Sin decir una palabra, se volvió hacia él y le ofreció sus labios.
Odell sonrió y la besó en los labios, luego volvió a mirar a John.