Jamás había conocido a una mujer que me excitara tanto como Emma lo hacía, me excitaban las mujeres, si, pero Emma lo conseguía en segundos.
Besé su frente antes de irme, me provocaba ternura verla así tan frágil y sensible, pensar en su fragilidad me hizo recordar que mañana llamaré al doctor para saber si está llevando su tratamiento correctamente, no quiero que la futura madre de mis hijos enferme de nada. ¡¿Pero qué mierda acabo de decir?! No voy a casarme con Emma. Tanto reunirme con los S