Me fui a casa y me encerré en mi oficina a beber.
Aunque quería negarme a mí mismo que me dolía lo que le había hecho a Emma la verdad es que no podía y quería perdonarla, le daría una oportunidad, si ella aceptaba lo que hizo y me daba una buena razón para haberlo hecho, la perdonaría, no podía imaginar mi vida sin ella, no quería.
Me embriagué hasta que me quedé dormido por completo y no supe más ni de mí ni de lo que sucedía a mi alrededor hasta que me desperté, decidí que debía llamarla, pero cuando encendí mi teléfono y vi su rostro, en mi cabeza también vi su cuerpo desnudo enredado con el de aquel hombre y en lugar de ser amable con ella le pedí que viniera a casa por sus cosas.
Tal vez esa idea absurda de arreglar las cosas era eso, absurda.
Emma tardó mucho en llegar, la esperé por horas, cuando la vi no pude evitar sentir un profundo deseo de abrazarla, me contuve, en su lugar fui grosero otra vez.
-¿Tan lejos está tu nidito de amor que te tardaste en venir?
¿O es que la cam