El hombre miró a su esposa con preocupación y elle entendió que algo estaba mal.
—¿Qué ocurrió ahora? —preguntó con fastidio.
Desde la boda, sentía que no habían tenido descanso. Los problemas se presentaban uno detrás de otro y le enfurecía saber que, su propia hija, era quien pisoteaba todos los años de trabajo duro.
El hombre le dio a Lidia una mirada cargada de decepción.
—Los abogados de Lucca y Margarita ya llegaron —explicó.
—¿Qué? —inquirió la madre de Lidia, escandalizada—. ¿Por qué?