Alexander apoyó los dedos sobre la mesa con más fuerza.
—Invertirá porque el proyecto es rentable.
Takeda sonrió lentamente.
—Claro.
La tensión comenzó a acumularse.
Cada comentario del hombre parecía una pequeña provocación.
—¿Siempre trabaja tan cerca de su esposa, señor Lacrontte? —pr