Amelia acomodó apenas su falda escolar.
—Creo que sí.
Entonces dos niñas se acercaron lentamente hacia ellas.
—Hola…
—¿Podemos jugar con ustedes?
Abigail sonrió inmediatamente.
—Claro.
Y pocos minutos después…
Las gemelas ya estaban integradas jugando tranquilamente con varios compañ