Ella siguió abrazando a Abigail.
Protegiéndola.
Porque era su madre.
Y ninguna madre abandona a sus hijos.
Nunca.
Finalmente…
Después de eternos minutos…
Las puertas comenzaron a abrirse violentamente.
El sonido metálico retumbó por todo el lugar.
Y apenas apareció el espacio sufic