Alexander cerró la puerta detrás de ellos.
Y por un momento…
Se quedaron en silencio.
Hasta que él habló.
—Mañana por la tarde…
Su voz rompió la quietud.
Helen levantó la mirada.
—Nos vamos a Jeju.
El tiempo se detuvo.
Literalmente.
Sus ojos se abrieron levemente.
Su respiració