Después de una gran fiesta, nada escandalosa en realidad, estaban camino a casa para que su hija pudiera descansar bien en su camita y ellos en la suya. Más que todo, Andrea necesitaba tomar medicamentos y también revisar la herida y ver si estaba bien cubierta ya que se movió más de lo que le había permitido el doctor y no debía pasarse. Las fotos y videos serían enviados a su correo electrónico para que pudiera verlos y las fotos impresas estarían con ellos en una semana.
-Fue una boda realme