Por Macarena
Por fin puedo disfrutar un poco, pienso.
Inmediatamente siento que alguien se sienta en la reposera de al lado y le digo, sin abrir los ojos.
-Te dije que no, no quiero, no me interesa acostarme con vos y como me vuelvas a tocar la pierna o la uña de un dedo, le digo a Dante que te eche ¡Sos un baboso!
Terminó la frase incorporándome, mientras abro los ojos.
Lo veo.
-¡Franco!
En lugar de darme un beso, me pregunta, enojadisimo.
-¿Quién te tocó? ¿Quién se quiere acostar con vos?
La