Capítulo 28 – engañando al príncipe.
–Vivian, no… – murmuró Ben, haciendo de todos sus esfuerzos para poder articular una palabra.
–¡Shh! No hables mi amor – ella le puso su dedo índice en los labios, le sonrío con lujuria y entonces le besó la boca, metiendo su lengua y dándole pequeños mordisquitos en los labios. Benjamín estaba tan drogado que ni siquiera era capaz de besarla de vuelta. Él solamente estaba allí, prácticamente inamovible mientras ella continuaba tocándolo.
A pesar de que le hubiera gustado que aquello sucedier