Kira Petrova
Salgo del restaurante dando grandes zancadas y con un nudo en mi garganta indescifrable. Parece tonta mi reacción lo sé, pero la verdad es que estoy molesta conmigo misma por haber caído en su trampa. No puedo creer que perdiera algo tan preciado para mí por una simple calentura con un hombre casado. ¡Carajo!
Me dejé llevar por el deseo que siento por él y por lo que me hacían sentir sus caricias en ese momento, ¡soy una estúpida! Y Cedric, ¡Dios santo! Qué pensará de mí cuando se