El dolor inundó mi vista con oscuridad.Intenté seguir respirando, intenté mantener la conciencia. Mi fuerza se desvanecía, drenada por el veneno que bombeaba a través de mi cuerpo. Me quedé gimiendo en el suelo del bosque. Me arrastré hasta el árbol y me apoyé en él, jadeando. Incluso esa pequeña distancia me había agotado toda la energía.
De repente, los gritos y la conmoción llenaron el claro del bosque. Escuché los sonidos de una lucha y el horrible desgarro de carne. Los sonidos se apagaron