Gideon parecía dubitativo. No obstante, me siguió mientras nos atraía a ambos hacia su cama. Cuando mis pantorrillas golpearon el borde, me eché hacia atrás sobre el colchón y tiré de él para que quedara encima de mí.
A pesar de mi valentía, mi corazón latía a mil por hora al estar en esta posición con él sobre mí. Su gran envergadura eclipsaba la mía, aunque tenía cuidado de no aplastarme.
—Avery... —parecía que iba a hacerme otra pregunta perspicaz. No podía soportar más de sus preguntas inq