Parte 6
Emma
— ¿En serio? — me agarró de los brazos — ¿Por qué no me lo dijiste?
— Porque no tenía ni idea de que me fueras a comprar un coche — abrí los brazos — Si me hubieras dado alguna pista, te habría dicho que no tengo licencia de conducir porque no sé manejar.
Suspiró y torció la boca de un lado a otro, luego encogió los hombros.
— Está bien, no es problema. Yo puedo enseñarte a conducir.
— ¿Tú? — fruncí el ceño.
— Sí, yo — tomó mi mano — Ven, bajemos y lo miras mejor, así te entusiasma